🔸 Estados Unidos restituyó dos piezas arqueológicas al Gobierno mexicano; entre ellas destaca un brasero antropomorfo maya elaborado en la Península de Yucatán hace más de mil años.
#YUCATÁN | Un brasero antropomorfo de origen maya procedente de Yucatán y un tecomate prehispánico elaborado en la región de Casas Grandes, Chihuahua, fueron restituidos por autoridades de Estados Unidos a México como parte de los esfuerzos bilaterales para combatir el tráfico ilícito de patrimonio cultural.
La entrega se realizó en Nueva York, donde representantes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) devolvieron ambas piezas al Consulado General de México.
Entre los objetos recuperados destaca un brasero antropomorfo de estilo maya correspondiente al periodo Clásico, elaborado entre los años 200 y 900 después de Cristo en la Península de Yucatán. La pieza representa un importante vestigio de las civilizaciones que habitaron el sureste mexicano.
La segunda obra es un tecomate de barro decorado con motivos geométricos en colores rojo y negro sobre fondo crema, perteneciente al estilo Paquimé o Casas Grandes. De acuerdo con especialistas, fue elaborado entre los años 700 y 1450 d.C. en la región de Oasisamérica, actualmente ubicada en el estado de Chihuahua.
Durante la ceremonia de restitución, el cónsul general de México en Nueva York, Marcos Bucio, destacó que estos bienes representan mucho más que objetos arqueológicos, ya que constituyen un vínculo directo con la historia y la identidad cultural del país.
Asimismo, señaló que el retorno de estas piezas fortalece la memoria histórica de México y forma parte de la estrategia impulsada por el Gobierno federal para recuperar patrimonio cultural que se encuentra fuera del territorio nacional.
Según informó el consulado, en los últimos cinco años esa representación diplomática ha contribuido a la recuperación de más de 2 mil 400 piezas arqueológicas de relevancia histórica mediante acciones coordinadas con autoridades mexicanas y estadounidenses.
La restitución de ambos objetos refleja la cooperación entre los dos países para frenar el comercio ilegal de bienes culturales y garantizar que estos vestigios regresen a las comunidades y naciones de donde son originarios.













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